Declaración de Fe

IGLESIA BÍBLICA BAUTISTA

«La Victoria»

DECLARACIÓN DE FE

Lo que distingue una clase de iglesia de la otra es la doctrina Bíblica.  Cada doctrina Bíblica consista de todo lo que la Biblia dice sobre un asunto especifico, un cuerpo de enseñanzas sobre el asunto.  Desde el tiempo de la iglesia primitiva hasta hoy lo que ha identificado las iglesias Bíblicas no ha sido su nombre, sino el cuerpo de doctrinas que ellas abrazaron.

Los Bautistas siempre han declarado no tener más credo que la Biblia, y así es como debe ser. Sin embargo, comenzando con los anabautistas se juzgó conveniente exponer una declaración doctrinal que describa su posición en relación con doctrinas bíblicas básicas. Esto ha sido muy útil para purgar a las iglesias de doctrinas erradas.

  1. LAS ESCRITURAS

Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres inspirados en forma sobrenatural; que la Biblia es la verdad sin ninguna añadidura errada en su sustancia; por lo tanto es, y será hasta el fin de los tiempos, la única y completa revelación de la voluntad de Dios para el hombre; el verdadero punto de unión cristiano y la suprema norma con que toda conducta humana, creencias y opiniones serán medidas.

Al decir «La Santa Biblia», nos referimos a la colección de 66 libros desde Génesis hasta el Apocalipsis, los cuales en sus escritos originales, no solamente contienen y transmiten la Palabra de Dios, sino que ES la propia Palabra de Dios.

Al decir «inspirados» nos referimos a que los libros de la Biblia fueron escritos por antiguos hombres santos guiados por el Espíritu Santo en tal forma que sus escritos eran inspirados sobrenatural y verbalmente para no cometer error, de tal forma que ningún otro texto jamás ha sido o será inspirado.             II Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:19-21; Hechos 1:16; Hechos 28:25; Salmo 119:160; Salmo 119:105; Lucas 24:25-27; Juan 17:17; Lucas 24:44-45; Salmo 119:89; Proverbios 30:5-6; Lucas 24:44-45; Romanos 3:4; I Pedro 1:23; Apocalipsis 22:19; Juan 12:48; Isaías 8:20; Romanos 15:4; Lucas 16:31; Salmo 19:7-11; Juan 5:45-47; 5:39.

  1. EL DIOS VERDADERO

Creemos que hay un sólo Dios vivo y verdadero, un Espíritu inteligente e infinito, el Creador y Supremo Señor de cielos y tierra; inexpresablemente glorioso en santidad y digno de todo posible honor, confianza y amor; que en la unidad de Dios hay tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, iguales en cada perfección divina, y con diferentes funciones pero en armonía, para la gran obra de la redención.

Éxodo 20:2-3; Génesis 17:1; I Corintios 8:6; Juan 4:24; Salmo 147:5; 90:2; 83:18; Jeremías 10:10; Éxodo 15:11; Apocalipsis 4:11; I Timoteo 1:17; Romanos 11:33; Marcos 12:30; Mateo 28:19; Juan 15:26; I Corintios 12:4-6; I Juan 5:7; Juan 10:30; 17:5; I Corintios 2:10-11; Filipenses 2:5-6; II Corintios 13:14.

  1. DIOS, EL ESPÍRITU SANTO

Creemos que el Espíritu Santo es una persona divina; igual, junto con Dios Padre y Dios Hijo y de la misma naturaleza; que Él estuvo activo durante la creación; y en Su relación con el mundo incrédulo Él detiene al maligno hasta que el propósito de Dios sea cumplido; que Él es testigo de la Verdad del Evangelio en predicación y testimonio; que Él es el agente en el Nuevo Nacimiento; que Él sella, dota, guía, enseña, testifica, santifica, llena y ayuda al creyente.

Juan 14:16-17, 28:19; Mateo 28:19; Hebreos 9:14; Juan 14:26; Lucas 1:35; Génesis 1:1-3; II Tesalonicenses 2:7; Juan 16:8-11; 15:26-27;  3:5-6; Efesios 1:13-14;  Mateo 3:11; Marcos 1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33; Lucas 24:49; Juan 16:13; Romanos 8:14-16; II Tesalonicenses 2:13; Pedro 1:2; Romanos 8:26-27.

  1. EL DIABLO o SATANÁS

Creemos que Satanás fue santo una vez, y que gozó de honores celestiales, pero, debido al orgullo y ambición de ser igual al Todopoderoso, cayó y se llevó consigo una multitud de ángeles y que ahora es el príncipe maligno del poder del aire, es dios impío de este mundo. Le tenemos como el gran tentador del hombre, el enemigo de Dios y de Cristo, el acusador de los santos, el autor de todas las falsas religiones, el principal poder detrás de la apostasía, el señor del Anticristo y el autor de todos los poderes oscuros, destinado, sin embargo, a una derrota final en las manos del Hijo de Dios y a una condena de justicia eterna en el lago de fuego, lugar preparado para él y sus ángeles.                      Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:14-17; Apocalipsis 12:9; Judas 6; Pedro 2:4; Efesios 2:2; Juan 14:30; I Tesalonicenses 3:5; Mateo 4:1-3; I Pedro 5:8; I Juan 3:8; Mateo 13:39; Lucas 22:3-4; Apocalipsis 12:10; II Corintios 11:13-15; Marcos 13:21-22; I Juan 7; 4:3; II Juan 7; I Juan 2:22; Apocalipsis 13:13-14; II Tesalonicenses 2:8-11; Apocalipsis 19:11,16,20; 12:7-9; 20:1-3,10; Mateo 25:41.

  • LA CREACIÓN

Creemos en el relato de la creación de Génesis, y que éste debe ser aceptado literalmente y no alegóricamente o en forma figurada; que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Que la creación del hombre no fue debido a la evolución o al cambio evolucionario de las especies o a un desarrollo a través de interminables períodos de tiempo de formas inferiores a superiores; que toda forma de vida animal y vegetal fue hecha directamente por Dios y que Él estableció la ley de que se reproduzcan sólo «según su género».       Génesis 1:1; Éxodo 20:11; Hechos 4:24; Colosenses 1:16-17; Hebreos 11:3; Juan 1:3; Apocalipsis 10:6; Romanos 1:20; Hechos 17:23-26; Jeremías 10:12; Nehemías 9:6; Génesis 1:26-27; 1:11; 1:24.

  •  LA CAÍDA DEL HOMBRE

Creemos que el hombre fue creado inocente bajo las leyes de su Creador, pero, por desobediencia voluntaria, cayó de su estado feliz y sin pecado, y como consecuencia de esto, la humanidad entera es pecadora por su nacimiento, su naturaleza, y su elección, y por lo tanto condenados a la muerte, sin defensa o excusa. Todos los seres humanos nacen con una naturaleza de pecado y son responsables de sus pensamientos, palabras y hechos.                   Génesis 3:1-6,24; Romanos 5:12; 5:19; 3:10-19; Efesios 2:1,3; Romanos 1:19; Ezequiel 18:19-20; Romanos 1:20,28,32; Gálatas 3:22.

  • DIOS, EL HIJO

Creemos que el Señor Jesucristo es la encarnación de Dios; fue engendrado por el Espíritu Santo en una forma milagrosa; nacido de María, una virgen, tuvo una vida sin pecado y Él es al mismo tiempo Dios el Hijo e Hijo de Dios.                                Génesis 3:15; Isaías 7:14; Mateo 1:18-25; Lucas 1:35; Marcos 1:1; Juan 1:14; Salmo 2:7; Gálatas 4:4; I Juan 5:20; I Corintios 15:47.

  •  LA PROPICIACIÓN DE PECADOS

Creemos que la salvación de los pecadores es enteramente por gracia; a través de la obra mediadora del Hijo de Dios, quien por mandato del Padre, voluntariamente tomó para Sí la naturaleza del hombre, pero sin pecado, honró la ley divina con Su obediencia personal y que con Su muerte hizo una propiciación total de nuestros pecados. Que Su propiciación no consistió en darnos ejemplo de Su muerte como mártir, sino que fue una sustitución voluntaria de Sí mismo en lugar del pecador, en la cruz. Que habiendo resucitado de los muertos, está ahora en un trono en el cielo y que en su maravillosa persona existe una tierna, divina y perfecta compasión.   Él es está totalmente capacitado para ser un Salvador y es justo y compasivo.

Efesios 2:8; Hechos 15:11; Romanos 3:24; Juan 3:16; Mateo 18:11; Filipenses 2:17; Hebreos 2:14 Isaías 53:4-7; Romanos 3:25; I Juan 4:10; I Corintios 15;3; II Corintios 5:21; Juan 10:18; Filipenses 2:8; Gálatas 1:4; I Pedro 2:24; 3:18; Isaías 53:11; Hebreos 12:2; I Corintios 15:20; Isaías 53:12; Hebreos 9:12-15; 7:25; I Juan 2:2.

  • LA GRACIA EN LA NUEVA CREACIÓN

Creemos que para ser salvos, los pecadores tienen que nacer de nuevo; que el nuevo nacimiento es una nueva creación en Cristo Jesús; que es instantáneo y no un proceso; que en el nuevo nacimiento, el que está muerto en delitos y pecados participe de la naturaleza divina y recibe vida eterna, el regalo gratuito de Dios; que el nuevo nacimiento se produce de una manera superior a nuestra comprensión, no por cultura, no por carácter, no por voluntad humana, sino única y enteramente por el poder del Espíritu Santo, en conexión con la verdad divina, para asegurar nuestra obediencia voluntaria al Evangelio; que la evidencia de esto aparece en los frutos santos de arrepentimiento, fe y una nueva vida.                   Juan 3:3; II Corintios 5:17; Lucas 5:27; I Juan 5:1; Juan 3:6-7; Hechos 2:42; II Pedro 1:4; Romanos 6:23; Efesios 2:1; II Corintios 5:19; Colosenses 2:13; Juan 1:12-13; Gálatas 5:22; Efesios 5:9.

  • LA GRATUICIDAD DE LA SALVACIÓN

Creemos en la gracia electiva de Dios; que las bendiciones de la salvación son gratuitas para todos por medio del Evangelio, que es la obligación inmediata de todos aceptarla por fe sincera, penitente y obediente; y que nada evita la salvación del más grande de los pecadores excepto por su propia perversidad y el rechazo voluntario del Evangelio, rechazo que le lleva a condenación.

I Tesalonicenses 1:4; Colosenses 3:12;  I Pedro 1:2; Tito 1:1; Romanos 8:29-30; Mateo 11:28; Isaías 55:1; Apocalipsis 22:17; Romanos 10:13; Juan 6:37; Isaías 55:7; Juan 3:15-16; I Timoteo 1:15; I Corintios 15:10; Efesios 2:4-5; Juan 5:40; 3:18; 3:36.

  • LA JUSTIFICACIÓN

Creemos que la gran bendición del Evangelio que Cristo asegura para todos los que creen en Él es la de la justificación; que la justificación incluye el perdón de pecados, el don de vida eterna basado en los principios de la justicia; que no es dado en consideración por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, solamente por la fe en la sangre de nuestro Redentor, Su justicia es imputada o atribuida a nosotros.         Hechos 13:49; Isaías 53:11; Romanos 8:1,5:9; 5:1; Tito 3:5-7; Romanos 1:17; Habacuc 2:4; Gálatas 3:11; Romanos 4:1-8; Hebreos 10:38.

  1. EL ARREPENTIMIENTO Y LA FE

Creemos que el arrepentimiento y la fe son obligaciones solemnes y también gracias inseparables forjadas en nuestras almas por medio del Espíritu vivificador de Dios, por el cuál somos hondamente convencidos de nuestra culpa, peligro e impotencia, y del camino de la salvación por Cristo y así, nos volvemos a Dios con contrición no fingida, en confesión y suplicando clemencia; al mismo tiempo, recibimos al Señor Jesucristo y abiertamente lo confesamos como nuestro único y suficiente Salvador.

Hechos 2:37-38; Marcos 1:15; Hechos 2:37-38; Lucas 18:13; Romanos 10:13; Salmo 51:1-4; Salmo 51:7; Isaías 55:6-7; Lucas 12:8; Romanos 10:9-11.

  1. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

Creemos que son verdaderos creyentes solamente aquellos perseverán fieles hasta el fin; que su perseverante lealtad a Cristo es la gran marca que les diferencia de los conversos superficiales; que una providencia especial les cuida y que son mantenidos, por el poder de Dios a través de la fe, en una salvación eterna.          Juan 8:31-32; Colosenses 1:21-23; I Juan 2:19; Mateo 13:19-21; Romanos 8:28; Salmo 121:3; Hebreos 1:14; I Pedro 1:5; Filipenses 1:6; Juan 10:28,29; Romanos 8:35:39.

  1. LA RESURRECCIÓN

Creemos lo que dicen las Escrituras con respecto a la resurrección, que Cristo se levantó en cuerpo «al tercer día, conforme a las Escrituras»; que Él ascendió «a la diestra del trono de Dios», que El solamente es nuestro «piadoso y fiel sumo sacerdote en las cosas relativas a Dios». Creemos en la resurrección corporal de los muertos, tanto de justos como de injustos, los unos para la felicidad eterna y los otros para la condenación eterna. Mateo 28:6-7; Lucas 24:29; Juan 20:27; I Corintios 15:4; Marcos 16:6; Lucas 24:2-7; Hechos 1:9,11; Lucas 24:51; Marcos 16:19; Apocalipsis 3:21; Hebreos 8:1; 12:2; Hebreos 8:6; I Timoteo 2:5; I Juan 2:1; Hebreos 2:17; 5:9-10.

  1. LA SEGUNDA VENIDA

Creemos en la venida personal, premilenaria e inminente de nuestro Señor para arrebatar la iglesia antes de la gran tribulación y que después de la tribulación Cristo establecerá un reino de justicia y paz en la tierra.             Juan 14:3; 1 Tesalonicenses 4:16; Mateo 24:42; Hebreos 9:28; I Corintios 15:42-44, 51-53; I Tesalonicenses 4:17; Filipenses 3:20,21; Lucas 1:32; I Corintios 15:25; Isaías 11:4-5; Salmo 72:8; Apocalipsis 20:1-4; 20:6.

6. LA IGLESIA

Creemos que la iglesia neotestamentaria es una congregación de creyentes bautizados, asociados por medio de un convenio de fe y fraternidad en el Evangelio; con observancia de las ordenanzas de Cristo; regidos por Sus leyes y ejerciendo los dones, gracias y privilegios investidos en ellas por Su palabra; que sus oficiales son pastores o ancianos y diáconos (siervos), cuyas calificaciones, derechos y deberes están claramente definidos en las Escrituras; creemos que la verdadera misión de la iglesia está fundada en la Gran Comisión: Primero, hacer discípulos individuales; segundo, edificar la iglesia; tercero, enseñar e instruir como Él lo ordenó.  No creemos en la reversión de este orden, mantenemos que la iglesia local tiene el derecho absoluto de autogobernarse, libre de la interferencia de jerarquías individuales o de organizaciones; y que el solo y único Superintendente es Cristo Jesús a través del Espíritu Santo; que es escritural que las iglesias verdaderas se ayuden mutuamente en el contender por la fe y el adelanto del Evangelio; que cada iglesia es el único juez en la medida y método de cooperación; en asuntos de membresía, de políticas, de gobierno, de disciplina, de benevolencia, la decisión de la iglesia local es definitiva.               Hechos 2:41-42; I Corintios 11:2; Efesios 1:22-23; 4:11; I Corintios 12:4, 8-11; Hechos 14:23; 6:5-6; 15:23; 20:17-28; I Timoteo 3:1-13; Mateo 28:19-20; Colosenses 1:18; Efesios 5:23-24; I Pedro 5:1-4; Hechos 15:22; Judas 3:4; II Corintios 8:23-24; I Corintios 16:1; Mateo 3:10; Levítico 27:32; I Corintios 6:1-3; 5:11-13.

  1. LAS ORDENANZAS: EL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR

Creemos que las ordenanzas bíblicas de la iglesia son el bautismo en agua y la Cena del Señor. Creemos que el bautismo cristiano es la inmersión del creyente en agua, en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, con al autoridad de la iglesia local, y para demostrar en un bello y solemne símbolo nuestra fe en el Salvador crucificado, sepultado y resucitado y su efecto en nuestra muerte al pecado y resurrección a nueva vida.  Creemos que en la Cena del Señor, los miembros de la iglesia, mediante el sagrado uso del pan sin levadura y la copa del vino no fermentado, conmemoran juntos el amor de Cristo antes de Su muerte, no sin antes realizar un solemne examen de conciencia; que los participantes de la Cena son creyentes bautizados; que la Cena conmemora el sufrimiento y la muerte de Cristo hasta que Él venga otra vez.

Hechos 8:36-39; Mateo 3:6; Juan 3:23; Romanos 6:4-5; Mateo 3:16; 29:19; Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12; Hechos 2:41-42; Mateo 28;19-20; I Corintios 11:23-28.

  1. LOS JUSTOS Y LOS PECADORES

Creemos que hay una diferencia radical y esencial entre los justos y los pecadores; que solamente aquellos que por fe son justificados en el nombre del Señor Jesús y santificados por el Espíritu de nuestro Dios, son realmente justos a Sus ojos; mientras que los que continúan impenitentes e incrédulos, son a Sus ojos malvados y malditos y esta distinción se mantiene para los hombres tanto en vida como después de la muerte, en la felicidad eterna de los salvos y en el conciente y eterno sufrimiento de los condenados.                Malaquías 3:18; Génesis 18:23; Romanos 6:17-18; Proverbios 11:31; I Pedro 1:18; Romanos 1:18; 1:17; I Corintios 15;22; Hechos 10:34-35; I Juan 2:29; Romanos 6:16; I Juan 5:19; Gálatas 3;10; Romanos 7:6,6:23; Proverbios 14:32; Lucas 16:25; Mateo 25:34,41; Juan 8:21; Lucas 9:26; Juan 12:25; Mateo 25:34,41; Juan 8:21; Lucas 9:26; Juan 12:25; Mateo 7:13-14.

  1. EL GOBIERNO CIVIL

Creemos que el gobierno civil es una designación Divina, en el mejor interés y buen orden de la sociedad humana; que se debe orar por los magistrados y se debe obedecerlos y respetarlos, únicamente con excepción de las cosas que se opongan al mandato de nuestro Señor Jesucristo, Quien es el único Señor de nuestra conciencia y el venidero Rey de Reyes de la tierra.

Hechos 2:37-38; Marcos 1:15; Hechos 2:37-38; Lucas 18:13; Romanos 10:13; Salmo 51:1-4; Salmo 51:7; Isaías 55:6-7; Lucas 12:8; Romanos 10:9-11.

  1. LA OBRA MISIONERA

Creemos que todos los hombres, sin Cristo, en todas partes están perdidos y condenados y que el mandamiento de ir y predicar el Evangelio en toda la tierra es claro e inconfundible y que esta comisión fue dada a las iglesias.                        Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Juan 20:21; Romanos 10:13-15.

  1. LA GRACIA DE DAR

Creemos que el método de Dios para financiar la obra terrenal de extender el Evangelio a todas las naciones, de cuidar a las iglesias y de sostener a los ministerios, es el de diezmos y ofrendas de Su pueblo; que esto debe ser dado al Señor a través de la iglesia para ser distribuido, bajo la dirección del Espíritu Santo, donde se presente la necesidad.  El tiempo de diezmar es el primer día de la semana; que todos debemos dar cuenta al Señor de la décima parte de nuestros ingresos; y que el diezmo se constituyó mucho antes de que la ley fuese dada, y fue practicado en la iglesia primitiva.

II Corintios 8:7; I Corintios 16:2; Hebreos 7:2-4; Mateo 23:23; Levítico 27:30; Hechos 4:34, 35, 37.